La depresión, la tristeza y el desánimo nos ciegan espiritualmente, haciéndonos olvidar el asombroso poder de Dios.
Moisés estaba deprimido. La depresión es el enemigo de la fe. La depresión y la autocompasión crean una ceguera espiritual. Cuando Moisés se dejó vencer por las presiones y tensiones de sus responsabilidades, cayó en la desesperación y temporalmente se quedó espiritualmente ciego. Parece haber olvidado momentáneamente quién es Dios y lo que Dios había hecho en el pasado.
El Señor le dijo a Moisés que le daría a Israel un suministro de carne para un mes. Moisés protestó contra el plan, señalando a Dios que sería imposible obtener suficiente carne para alimentar a 600,000 hombres durante un mes. Moisés retóricamente preguntó: "¿Deberían sacrificarse los rebaños y las manadas para ellos, [sería] suficiente para ellos? ¿O deberían reunirse todos los peces del mar para ellos, [sería] suficiente para ellos?" (Números 11:22).
La respuesta de Moisés parece impactante. ¿Se había olvidado Moisés de que Dios ya alimentaba milagrosamente a las personas diariamente? Si Dios eligió alimentarlos con carne en lugar de maná todas las mañanas, ¿qué diferencia hizo eso? El desaliento de Moisés lo había cegado al poder de Dios. Su depresión había aplanado su fe.
Dios respondió con una pregunta retórica propia. Le preguntó a Moisés: "¿Está limitado el poder del SEÑOR?" (Números 11:23). Una traducción literal del hebreo es más poética. Le preguntó a Moisés: "¿Se ha acortado la mano del Señor?" En otras palabras, "¿Estás sugiriendo que el Dios que forjó las diez plagas, dividió el mar, te alimentó con maná y trajo agua de la roca ha perdido su poder?"
La próxima vez que te encuentres dudando de Dios, pregúntate: "¿Se ha acortado la mano del Señor?" La próxima vez que te sientas abatido y deprimido, recuerda las grandes cosas que Dios ha hecho en el pasado.
Entonces dije: "Es mi pena que la mano derecha del Altísimo haya cambiado". Me acordaré de los hechos de Adonay; seguramente recordaré tus maravillas de antaño. Meditaré sobre todo tu trabajo y reflexionaré sobre tus obras. (Salmo 77: 10-12)
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